En la ultima carrera del GT2000, dijo presente, Alejandro “el Principe” Cignetti en el Autódromo de La Plata. Llegado desde Valeria del Mar. Un Piloto con una vida muy particular relacionada con el mundo del deporte.

¿Cómo es tu historia en el automovilismo?

“Yo fui futbolista en realidad, hasta los 37 años de manera profesional, juegue en argentina muchos años, Mar del Plata, Bolivia y Perú. Después deje de jugar empecé a correr maratones. Un día me fui a la escuela de ‘Bianchi’ en el Autódromo de Bs. As. Siempre soñé con ver que era subirse a un Formula porque pensaba que debe ser una sensación linda. Bueno, hice la escuela de piloto, di los tiempos que tenía que dar y empecé a correr ‘Sport’. Corrí algunos años después deje. Estuve enfermo, estuve muy mal de salud hace cuatro años. Entonces me replanteé la vida y dije ‘en vez de trabajar tanto, ¿Qué hago con mi vida? Jugador de fútbol me siento pero con la edad que tengo no puedo jugar ni en Temperley. Mi vida era vacía, deje de estrenar, me quede pelado, engorde un montón después que me recupero de esta enfermedad tuve neumonía grave. Una vez recuperado volví a correr en el `Sport Prototipo’, hice algunas carreras con el ‘flaco’ Porcelli. Se me dio para correr en el TC 2000, una categoría que me encanta, unos autos hermosos y rapidísimo. Ahora estoy con Marangoni hace unos años y cuando menos me lo imagine tuve la oportunidad de ir a correr a Brasil. ¿Cómo llegue a Brasil? que muchos me lo preguntan, veo justo un aviso del equipo de Zatti que estaban probando pilotos. Llamo, con lo caradura que soy y me dicen ‘mire los gastos no se los cubrimos, venga y pruebe’. De última no perdía nada, conozco Porto Alegre y Tarumá que no había ido si me iba mal me volvía. Por suerte entre siete pilotos, quedé. Hice el 2016 con ellos, me fue realmente muy bien. Mil veces mejor que acá. En el 2017 me quedé en Brasil donde tuve las mejores carreras de mi vida. Nunca fui un piloto rápido pero siempre tuve mucha fuerza física, mucho entrenamiento. Porque me subo al auto y no me canso esa es mi ventaja. La última carrera mía fue en Guaporé, sin compañía, tres horas solo, ósea paras en box porque te obligan a cargar combustible. Me llamaron de otros equipos de allá, de Brasil, pero justo se dio la posibilidad de correr en uno de los autos de Marangoni que había quedado libre. Probé acá en La Plata, que nunca me va bien. Estoy renegado con el Autódromo, los sábados soy un desastre, pero bueno estoy acá que vengo desde la costa”.

¿Qué diferencia notas entre el automovilismo argentino y el brasilero?

“El trato humano, si yo cuento como me tratan en Brasil no me creé nadie. Me van a buscar al aeropuerto, me llevan al hotel, no pago nada relacionado con el auto y es más económico competir allá. Me siento bien, me siento ‘agrandado’ y sobre todo me siento un piloto donde acá no me siento así”.

¿Por qué te dicen “el Príncipe”?

“Yo soy de Valeria del Mar y en uno de los carnavales que organice allá. Había que coronar a la reina y la princesa de Valeria. Después, el locutor del carnaval, pidió un príncipe para la princesa y la gente empezó a corear mi nombre. Y finalmente, fui yo el príncipe y desde allí me quedo el apodo”.

 

 

¿Por qué elegiste esta categoría para correr?

Es la más rápida de todas, la más tecnológica y la más barata. Yo veo acá el TC pista y el TC Mouras y  la fortuna que pagan ahí para correr en eso bichos, es increíble. No lo cambio por un GT 2000”.

 

¿En qué clubes jugaste?

“Brown de Adrogué principalmente que soy fan del club. Jugué en Español, jugué en San Telmo cuando estaba en Primera en 1975, en el Sporting Cristal de Perú, en el Deportivo Litoral y San José de Bolivia y de Mar del Plata, Talleres y Mitre”.

Para cerrar, ¿Un ídolo dentro de lo que es el ambiente del automovilismo y en el fútbol?

“’Pechito’ López y Guerrieri tienen que estar corriendo en Formula 1 los dos. En fútbol aparte de ser hincha de Brown, soy gallina, y mis ídolos son Ángel Labruna, Beto Alonso y Ramón Díaz. No te dije uno, te dije tres”.

Camila Galilea y Nicolás Molinari.